Salud

La Dieta Sueca, los pros y los contras

Por mucho que hace unos años pensáramos en España que los turistas que venían de Suecia eran algo así como dioses nórdicos de belleza incomparable que nos hacían el honor de visitar nuestras tierras, la realidad nos ha hecho ver que realmente no es así. En los últimos años, la obesidad se ha convertido en un problema de salud en el país escandinavo, parece ser que la excelencia de la genética nórdica no lo era tanto, y que ciertos excesos o carencias en sus hábitos de vida los ha afectado por fin, como a cualquier hijo de vecino.

A raíz de eso, hace un par de años se empezó  a poner de moda una de esas dietas que a todos nos gusta seguir de vez en cuando; ya sabes, esas dietas milagro que al parecer van a librarnos de esos kilos de más recopilados durante todo un años en sólo un par de meses, para poder lucir cuerpo en bañador. Ésta es conocida como la Dieta Sueca (sí, el nombre no es para nada original, la verdad), y aunque hasta aquí puede parecer otra de esas «soluciones milagrosas» para la pérdida de kilos de más, resulta que es la mar de original, y totalmente contraria a lo que la mayoría de la gente tiene en mente.

Porque, seamos sinceros, no hay nada como ayunar para perder peso. Está claro, cuando uno gasta más calorías de las que consume, a la fuerza ha de perder esa grasa que le sobra: eso es matemática pura, de la que no engaña. Se habla de alimentos quemagrasas, que ayudan a eliminarlas, que evitan que sean absorbidas… pero la cosa está más que clara: no comas, y llegará el momento en que estarás más delgado, lo quieras o no. Sin embargo, parece que los suecos tenían otra cosa en mente al inventar su dieta: se trata de comer muchos alimentos ricos en grasas como la carne y los lácteos, sin límite de calorías y a pleno rendimiento; las únicas excepciones son ciertos tipos de productos que estarían totalmente prohibidos, y con los que hay que ser muy estrictos si se quiere conseguir el objetivo: perder 4 kilos en sólo 7 días.

Como digo, un planteamiento novedoso, cuando de otras partes del mundo nos vienen muy recomendados todos los beneficios del ayuno, o al menos, del ayuno intermitente. Es esta otra variedad del cese de ingerir alimentos, un sistema que se ha originado en los países asiáticos y que está haciendo furor en otros como EEUU, bien conocidos por los problemas de obesidad de su población. Según los estudios, esta abstención de ingerir alimentos durante un tiempo, para después volver a comer normalmente, es muy beneficiosa no sólo a la hora de perder peso, sino también para depurar nuestro cuerpo, haciendo una especie de formateo del funcionamiento de ciertos órganos, que se toman un cierto «descanso»,  por así decirlo.

En realidad, la Dieta Sueca sólo se destaca por la ingesta sin límite de lo que ella llama alimentos permitidos, aunque no es la primera que está basada en consumir ciertos tipos de nutrientes para dejar de lado otros. Y ese, amigos, es el verdadero problema de las dietas: no hay que suprimir ningún tipo de alimento de nuestro régimen alimentario, pues aún los menos saludables tienen propiedades para nuestra salud. El truco, como siempre, está en la mesura y el equilibrio, comer lo más natural posible con el mínimo de procesamiento de nuestros alimentos, y por supuesto hacer algún tipo de actividad física regularmente. Luego entran en juego otras cuestiones, como la genética y la predisposición a ser más gordo o más delgado, en lo que poco podemos hacer, nosotros, simples mortales. Pero un estilo de vida sano es siempre la mejor manera de mantener nuestro peso a raya, en la medida de nuestras posibilidades.

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