Tendencias en los paises nordicos

La letra, con tablet entra

Antes se afirmaba que el conocimiento se asimilaba con esfuerzo y grandes penalidades. Con sangre, según el dicho español. En los países nórdicos hace rato que cambiaron de concepto: en sus escuelas la única sangre que se relaciona con las letras es la que tiñe la trama de la novela negra que tanto prolifera en aquella parte del mundo. Y pronto, puede que menos. Según una noticia publicada hace pocos días, los niños de Finlandia dejarán de aprender a escribir a mano a partir del año que viene. Poco importará que uno lo haga con renglones torcidos, ya que las clases de caligrafía serán sustituidas por las de mecanografía. Vaya, que el primer día de escuela los estudiantes no se encontrarán con un lápiz y una goma de borrar en la mesa, sino con un teclado.

Según los responsables de educación fineses, la escritura a mano ya no es una “habilidad civil” adecuada a los tiempos que corren. Y lo dicen en un país que acumula premios a la calidad educativa sin parar. Ante las exclamaciones de aquellos que consideran que la relación entre movimiento de la mano y cerebro ayuda a desarrollar cierto pensamiento creativo, así como mayor control de la motricidad, las autoridades han decidido hacer una excepción e introducir clases de caligrafía como optativa… pero sólo de letra de palo o de imprenta, más afín a la que vemos en pantalla.

No sé qué pensaría de ello el genial renacentista Aldo Manuzio, que desde su imprenta veneciana lanzó conceptos revolucionarios como la letra cursiva, más parecida a la escritura manual. Él, que también inventó el libro de bolsillo para que la cultura fuera más accesible a todos, tal vez tampoco estaría de acuerdo con la práctica de la escuela sueca de enseñar a leer directamente en un tablet. El método llegó de Noruega hace unos años y ya se ha generalizado. Según estudios de la Universidad de Estocolmo, el sistema mejora el nivel de lectura y escritura de los alumnos, que en Suecia no se lanzan a escribir a mano hasta los siete años, es decir, hasta que no tienen un buen nivel de manejo con el ordenador. Los profesores afirman que el hecho de que el estudiante pueda escribir y publicar en un blog u otras plataformas de internet, hace que tenga más ganas de aporrear el teclado. Así que si alguien de por aquí tiene hijos pequeños y ve que se acercan al ordenador, déjelos hacer: quién sabe lo que puede llegar a escribir.

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